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Lucía Alcain: El arte de dar continuidad a la narrativa audiovisual

Llamado también director, coordinador o supervisor de continuidad, la tarea del o la continuista es uno de las más sencillos de describir, pero muy compleja de llevar a cabo. Consiste básicamente en verificar que exista una unidad visual, narrativa y de ambiente en toda la película. Una de las referentes en el relato de continuidad en la ficción de la provincia es Lucía Alcain, oriunda de la localidad de Leandro N. Alem, quien si bien es reconocida como productora de varias obras audiovisuales, también se desempeña en esta función en el marco del proceso de rodaje.

“Es una tarea en la que se cumple un rol importante en el área de dirección, codo a codo con el director, y es quien básicamente es el nexo entre él y el montajista. Toma en cuenta todas las partes que tiene que estar al tanto el montaje y todas las cuestiones de dirección que no dicen en el guion. Es como una espía en el rodaje, lo que hace más fácil la tarea del montajista definiendo la sincronización y el armado para poder avanzar con el proyecto audiovisual”, explicó Alcain, quien integra la Productora de la Tierra, una Cooperativa de Comunicación con sede en la ciudad de Oberá, integrada por profesionales en las áreas de arte, comunicación, diseño, fotografía y realización audiovisual en todas sus áreas; orientada a brindar servicios integrales de comunicación comunitaria, corporativa e institucional.

“El montajista no asiste al rodaje y entonces no sabe lo que pasa mientras se desarrolla ese proceso. Teniendo en cuenta que la obra audiovisual se rueda en forma discontinua, no lineal como en el teatro por ejemplo, entonces se requiere de una persona que vaya anotando todo y se encargue de esa continuidad”, precisó. “El trabajo técnico que se hace tiene que ver con poder mantener una línea entre escena y escena que filman de manera discontinua, para que después en el montaje no hayan saltos irregulares en la narrativa, sea del largometraje o cortometraje. Generalmente se trabaja con el espacio, el tiempo y con el relato de la historia sobre todo, para evitar las incoherencias y consolidar las coherencias del guion y cómo resolver algunas cosas que van surgiendo, por eso trabaja con el director”, puntualizó Alcain, quien comenzó como asistente de Producción en el cortometraje “Misiones”, de la Productora de la Tierra (2004).

En todos los detalles

“El trabajo del continuista incluye las cuestiones del espacio, dónde entran y salen los personajes, cómo están los objetos, cómo se manipulan, se evita que no se muevan de lugar, que no desaparezcan o que tengan los mismos colores. También se hace hincapié en la utilería, vestuario, buscando evitar irregularidades en este sentido. Además, hay detalles mucho más finos que se deben cuidar, como si el personaje lleva o no abrochado el pelo, si tiene o no cartera, entre tantos otros, que se van trabajando en el momento. El tema del maquillaje y peluquería también necesita llevar una continuidad. El movimiento de los actores para los posibles cortes de los planos, la dirección de las miradas y el sonido, que se trabaja con la post producción”, detalló. Aquí, se realiza un reporte de Dirección que le es útil al montajista y uno de Producción, para saber cómo van de tiempo. También le es de utilidad al asistente de dirección, a quien incluso se le propone un orden en el plan de rodaje en función de esa continuidad, para facilitar cosas. Es un trabajo muy detallista, lo que hacemos es que todo esté en orden”, aseguró.

Asimismo indicó que si hay un problema de continuidad en una película, esto hace que el espectador se dé cuenta del error y se distraiga de la narrativa, que es lo más importante de la obra audiovisual. “Si bien hay directores a quienes no les importan tanto algunos detalles, creo que siempre hay que tenerlos en cuenta. Mirar una película tiene que ser un viaje sin demasiados contratiempos, y eso te lo garantiza la continuidad básicamente”, sostuvo.

Pasión por el audiovisual

Alcain además fue miembro organizadora de los Talleres Formadores de Comunicación “Oberá Siembra Cine”, realizados en el Cine Teatro Oberá en julio de 2004 y 2005, como también fue integrante de la comisión organizadora del 1er Festival Internacional de Cortometrajes “Oberá en Cortos – Por la Identidad y la Diversidad Cultural”, en 2006, con tareas como jefa de Producción. También fue productora del documental “Quieta Non Movere, La masacre de Oberá” dirigido por Lucho Bernal; jefa de Producción para la serie “Aquellos días felices” dirigido por Maximiliano González, que se emitió por la TV Pública Argentina, y continuista para el proyecto “Pueblo que fue”, dirigida por Marcel Czombos, Mauro Santa María y Luggi Serradori, serie de Ficción NEA para Canal Encuentro (2014).

“Tuve la experiencia de trabajar con directores que se preocuparon mucho por los elementos visuales y con quienes no les interesaba eso, entonces se va mediando y viendo qué es lo importante realmente, se va trabajando y negociando también. Pero siempre la función del continuista es informar sobre los posibles problemas y la decisión final la tiene el director y a veces el montajista, que invierte el orden de los planos que se hicieron en el inicio. Son decisiones de narrativa que escapan a lo que hace el continuista en sí”, remarcó.
Como observación respecto de su trabajo, Alcain consideró que estar en el equipo de Dirección como continuista es vivir en la ficción de la película desde la primera fila. “Me permite interactuar con todas las áreas artísticas del proyecto y ver todo el proceso desde la dramaturgia, el espacio, el tiempo y las decisiones artísticas que cada director (General, de Arte, de Fotografía, de Sonido) hace, que son quienes trabajan y componen la película. En tanto, estar en el equipo de Producción, que es donde mayormente me desempeño, es vivir en la realidad de la película. Desde el rol de Producción generamos los proyectos en conjunto con la Productora de la Tierra de la que formo parte”, recalcó.

Empezó a trabajar con la continuidad en series de ficción en Corrientes. “Uno de los que más destaco es el trabajo que hice en ‘Un Gauchito Gil’, de Joaquín Pedretti, donde si bien había un guión, todo el tiempo se manejaron otras variables que hacían pensar en soluciones para cuestiones de planos y coherencias. Se trabajó en el tono de los actores, lo que me gustó mucho porque me sacó de la tarea observadora de los elementos y me hizo más participe de la narrativa del proyecto, de la historia en sí, lo que me llevó ayudar a componer desde ahí”, valoró.

Su trabajo de continuista también se destacó en “El cerrojo”, de Manuel Ibarra, serie de Ficción NEA para Canal Encuentro (2015); “Del Lado de los Frágiles”, micro serie de ficción de la Productora de la Tierra (diciembre 2014 – junio 2015); “Los Padres”, de Ignacio Echeberría; productora delegada y continuista del largometraje “Yo, El Supremo”, de Ibermedia, en coproducción con Paraguay y México, dirigido por Jorge Díaz de Bedoya, y recientemente fue continuista en “El Plan Divino”, de Víctor Laplace, producida por Valga Producciones y Productora de la Tierra.

Finalmente dio cuenta que en la medida de que haya ficciones, el continuista es necesario. “También depende de que los productores y directores lo requieran y necesiten tener a uno en el set. Muchas veces, por ahorrarse a un técnico, no lo ponen, pero después tiene problemas en etapas como la post producción”, consideró Lucía.

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